Bien dice el dicho que la felicidad es inversamente proporcional al conocimiento.

- Me has dicho que vivo en un mundo compuesto tan sólo por sombras de luz y oscuridad. Tratas de describir un mundo exclusivo tuyo compuesto por infinita variedad y belleza. Escucho, pero no me importa demasiado. Nunca lo he conocido y nunca podré conocerlo. No se llora por la pérdida de algo que nunca se ha tenido.
»Pero... ¿qué pasaría si pudieras conferirme la facultad de ver el color durante cinco minutos? ¿Qué pasaría si, durante cinco minutos, me deleitara en maravillas con las que nunca había soñado? ¿Qué pasaría si, después de estos cinco minutos, tuviera que renunciar a ello para siempre? ¿Compensarían esos cinco minutos de paraíso la vida de pesar que seguiría... una vida de descontento a causa de mis propias deficiencias? ¿No hubiera sido mucho mejor no hablarme nunca del color, evitando así su tentación siempre presente? "
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